Habilidad 10: El Antropoceno

Las ‘crisis’ sistémicas descritas en este módulo han contribuido a la creación de una nueva época geológica. En la habilidad final del módulo 1, aprenderá sobre la transición a esta nueva época: ¡bienvenido al Antropoceno!Durante los últimos 10 000-12 000 años, hemos vivido en lo que los científicos han llamado el Holoceno. Los científicos ahora afirman que hemos entrado en una nueva época- el el Antropoceno -debido al papel del hombre en la configuración del medio ambiente.

Le mostraré por qué esta nueva época representa lo masculino insano. Pero primero permítame explicar la diferencia entre lo masculino y lo femenino.

Masculino versus Femenino

Lo masculino se desarrolla en línea recta a lo largo de un eje vertical. Lo masculino se ocupa de la agencia y el propósito; la energía es directa, enfocada, lógica y orientada a la acción.

La energía femenina, por otro lado, es difusa, intuitiva, vaga y receptiva; se ocupa principalmente de la relación y se desarrolla en un plano horizontal.

Todos tenemos energía masculina y femenina, pero el desafío radica en encontrar un equilibrio entre los dos, ya que ambos tienen sus rasgos saludables y menos saludables.

Para un hombre, por ejemplo, pasar demasiado tiempo en el trabajo da como resultado una relación desequilibrada con su familia y una desconexión de sus emociones.

Por el contrario, una mujer que se pierde en sus emociones, tendrá dificultades para desarrollar un sentido claro de dirección o propósito. Por lo tanto, ¡el equilibrio es la clave!

Pero ¿cómo se relaciona esto con la afirmación de que el Antropoceno representa el masculino insano?

Teniendo en cuenta los rasgos de lo masculino, vuelva a prestar atención a los sistemas, específicamente a aquellos monetarios, de los medios y los sistemas de energía, todos los cuales forman una parte integral de la formación de nuestras identidades.

El Antropoceno

En la era industrial, pasamos de ser cazadores-recolectores a agricultores. Desde el descubrimiento de los combustibles fósiles, nuestro enfoque principal ha sido el crecimiento económico, sin importar lo que cueste. En el proceso, nos desconectamos del entorno y de los demás.

La explosión de la población, el uso generalizado de combustibles fósiles, las demandas de agua dulce, la pérdida de hábitat y la extinción de especies, todo representa el papel del hombre en la creación del Antropoceno.

Estas líneas de desarrollo representan nuestra necesidad insaciable de consumir más materiales de los que la tierra puede regenerar. Tampoco tiene en cuenta el hecho de que nuestro bienestar está intrínsecamente vinculado a lo que el planeta puede proporcionar.

A menos que se tomen medidas radicales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, el cambio climático causará estragos en nuestra capacidad para cultivar alimentos para los próximos 9 mil millones de habitantes.

¿Cómo nos relacionamos?

Actualmente no nos relacionamos con el medio ambiente.

Nuestro sistema monetario y los mensajes retratados en los medios de comunicación dominantes representan el masculino insano, porque perpetúan un sistema que se enfoca en producir y consumir más.

En el corazón de este sistema se encuentra un nivel de competencia insano, que dice: “Nunca estaré satisfecho con lo que tengo, siempre lucharé por más, independientemente de que me cueste la salud, mis relaciones o el medio ambiente”.

Basta con echar un vistazo a la cantidad de deudas que las personas, los gobiernos y las corporaciones tienen, como indicadores de este desequilibrio.

Muchas de las estructuras de poder que entran en juego en la política o la economía, por ejemplo, se centran en la necesidad de aumentar el PIB, pero no tienen en cuenta a los marginados, la geología de la tierra o la ecología.

Otras representaciones no saludables de nuestro desarrollo incluyen: el uso generalizado del plástico que termina en nuestros océanos, los hidrocarburos atmosféricos a través de la quema de combustibles fósiles, y la naturaleza tóxica de los petroquímicos.

Lo que está claro ahora es que la forma en que vivimos, los sistemas que utilizamos, las leyes que rigen nuestra forma de vivir, todo tiene un impacto significativo en quienes somos, cómo nos relacionamos con otros (o no nos relacionamos), así como también en la tierra.

Los sistemas económicos actuales se desarrollan en línea recta, con un enfoque intenso en la reducción de recursos para obtener ganancias a corto plazo. Pero, ¿qué impacto duradero tiene esto en el bienestar de la humanidad?

El acto del equilibrio

Lo que necesitamos ahora es un equilibrio de lo masculino con lo femenino; una comprensión más relacional de cómo funciona el mundo. Esto incluye el diseño de sistemas para el bienestar ambiental y personal.

No podemos quedarnos atrás y permitir que los gobiernos y las corporaciones impulsen a las sociedades y al medioambiente. Parte de esto requiere una conciencia de cómo llevamos los negocios, cambiando el enfoque de explotación a la sostenibilidad, la igualdad y la regeneración.

La economía circular representa una alternativa más equilibrada al capitalismo. Esto incluye estar al tanto de los circuitos de retroalimentación, cerrando el círculo en el ciclo vital del negocio/producto al reducir el desperdicio y el uso de materiales, así como añadir el reciclaje y la mejora de los procesos.

Es esta comprensión y conciencia la que llevará a formas de pensar más integradas y holísticas. En el módulo ‘Innovar’ podrá aprender nuevas formas de poner en funcionamiento estas prácticas más integradas.