Habilidad 4: Las reservas alimenticias

En la habilidad 4 del módulo 1, podrá ver el vínculo existente entre los sistemas de alimentos y la energía, creando una mayor comprensión de la naturaleza insostenible de la producción de alimentos en la economía de crecimiento industrial.Es la naturaleza de nuestro sistema económico actual producir y hacernos con más y más recursos. En lugar de basarse en las necesidades de la comunidad, se basa en la satisfacción del valor para los accionistas: la mentalidad de ‘crecimiento infinito’ de las grandes empresas agrícolas y nuestra economía.

El problema con esta estrategia es que nos acercamos a un momento en nuestras vidas en que los recursos limitados disponibles para la producción de alimentos podrían no ser suficientes para sustentar a una población que se acerca a los 9 mil millones. La producción de alimentos está en su tope máximo, algo tiene que cambiar si queremos garantizar la supervivencia a largo plazo de nuestra especie.

El problema en el suelo

desertification1¿Cómo llegamos a esta situación con la comida? Todo comenzó con la tierra. A medida que se han ido agotando cada vez más los terrenos fértiles en la tierra, también la agricultura industrial se ha degradado y ha disminuido la capa de tierra con nutrientes, llevándonos al punto que denomino ‘momento crítico del suelo’.

Por ejemplo, en Indonesia, las grandes corporaciones han despejado grandes extensiones de bosques indígenas para que las palmeras, cultivadas para obtener aceite de palma, puedan plantarse en su lugar. Esto ha devaluado la capa vegetal mantenida originalmente en su lugar por los árboles indígenas.

Comida versus economía

El proceso de limpieza forestal también da como resultado que se liberen grandes cantidades de carbono a la atmósfera. Esto no solo destruye el medio ambiente, sino que también produce desigualdades económicas masivas.

Como ejemplo, los alimentos producidos en países del tercer mundo se transportan a Occidente, y ahora también a China, con fines lucrativos Esto se traduce en una subida de los precios de los alimentos y, en consecuencia, una mayor incidencia de desnutrición en los países más pobres.

Pero esta crisis no se limita al tercer mundo. Una vez que los países pobres hayan sido devastados por prácticas agrícolas insostenibles, la agricultura industrial a gran escala también se verá afectada, dejando al mundo sin suficientes entornos estables para la producción de alimentos.

Malgastamos mucha comida, una práctica que parece ser parte del sistema de ganancias. Si dejáramos de derrochar, estaríamos en una mejor posición para ayudar a la gente de los países en vías de desarrollo que sufre desnutrición.

Agricultura para la economía

Tal y como puede observar, existen numerosos factores que nos empujan hacia prácticas agrícolas más locales, resilientes, y sostenibles, como la agricultura orgánica, que prácticamente no requiere de los combustibles fósiles.

La teoría económica tradicional aborda la economía de forma aislada. Comete el error de no reconocer que nuestra economía está incrustada en el medio ambiente, de donde provienen nuestros recursos. No conecta los puntos entre nuestra economía, el medio ambiente y nuestro bienestar.

La transición a una sociedad de estado estacionario nos permitiría introducir prácticas agrícolas más sostenibles y hacer que la agricultura orgánica sea más viable. Sin embargo, nunca sostendrá a una población que depende del crecimiento infinito en un planeta finito.

El propósito de una economía de estado estacionario no es crecer a toda costa. En vez de eso, permite un crecimiento del 0% mientras desarrolla sistemas para el bienestar y las sostenibilidad a largo plazo.

Con una población en crecimiento, finalmente cumpliremos con la ley de rendimientos decrecientes, donde la tierra y la cantidad de recursos disponibles no podrán respaldarnos.

A dónde nos dirigimos desde aquí

En el centro de este problema reside una ideología que se desarrolló al comienzo de la revolución agraria: la propiedad de la tierra. Esta práctica ha dado como resultado un impactante 1% de la población actual que tiene la propiedad de la totalidad de los recursos productivos del mundo.

Si queremos crear una sociedad más igualitaria, justa y democrática donde todos los seres humanos tengan un interés en la tierra y sus recursos, vamos a tener que sufrir un cambio sistémico serio.